Las puertas se cierran. El cuerpo consular y la inmigración judía a Chile durante el Tercer Reich

Autor: Enrique Brahm García

Editorial: Centro de Estudios Bicentenario

Reseña: La llegada de Adolf Hitler al poder en enero de 1933, el Anschuluss y la "noche de los cristales rotos" de 1938, que mostraron la cara más radical y violenta de antisemitismo nazi, a lo seguirían los horrores de la invasión de Polonia tras el inicio de la Segunda Guerra Mundial en 1939, provocaron una gigantesca ola inmigratoria. La población de origen judío de los territorios que terminaron por quedar bajo dominio de la Alemania nacionalsocialista buscaría escapar del duro y trágico destino que les esperaba. Pero, en general, el mundo tendería a cerrarle las puertas. Casi ningún país estaba dispuesto a recibirlos. En una época marcada por la cesantía, por los prejuicios contra los judíos y en la que Auschwitz resultaba algo todavía inimaginable, no se estaba dispuesto a recibir grandes cantidades de inmigrantes. Chile no sería la excepción. El Ministerio de Relaciones Exteriores a través de su Departamento Consultar, aplicaría una política restrictiva, buscando reducir a un mínimo el ingreso de judíos. Los prejuicios antijudíos y hasta el antisemitismo también fueron una realidad en el Chile de las primeras décadas del siglo XX.

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